BOMBILLAS INTELIGENTES

Las bombillas inteligentes son mucho más que una simple bombilla a la que alguien pensó que era buena idea dotar de conectividad. Sus usos y ventajas son tantas que te sorprenderán cuando sepas cómo aprovecharlas.

Smart lighting es el término que utilizamos para referirnos a un sistema inteligente de iluminación. Este conjunto tecnológico está formados por sensores, controladores y, por supuesto, una red de iluminación. El objetivo no es otro que el de propiciar un uso cada vez más eficiente de los recursos reduciendo el coste final del sistema manteniendo o mejorando el nivel de iluminación. Este último aspecto es muy importante y es el punto sobre el que giran todos los esfuerzos e innovaciones que hemos vivido durante los últimos años. La iluminación es muy importante para nuestra vida, pues influye directamente en aspectos tan importantes para nosotros como la salud y la seguridad.

Luz eficiente, ahorro y sostenibilidad

La eficiencia energética es fundamental si hablamos de Smart Lighting. Los sistemas de iluminación inteligente se basan en el principio de ofrecer más con menos, es decir, mantener o mejorar el nivel de luminosidad con un menor coste energético. Cada uno de los pasos que ha dado esta tecnología han sido siempre bajo esta premisa, lo que ha supuesto un ahorro en la cuenta corriente de las muchas instituciones y familias que han dado el paso de implantar un modelo de iluminación inteligente en sus instalaciones y hogares.

Esto no se ha producido de la noche a la mañana. La búsqueda de una mayor eficiencia lumínica comenzó en 1879 cuando Thomas Alva Edison creó la primera ampolleta. Desde ese día, cada paso, cada nueva tecnología o mejora ha ido en esta dirección.

Las primeras bombillas incandescentes perdían el 90% de la energía en forma de calor, una cualidad que no aportaba ningún valor a un producto cuya misión es la de iluminar. Tomando esto en consideración, queda claro que si se conseguía reducir la temperatura de las bombillas, se estaría limitando la pérdida de energía, y por tanto, mejorando la eficiencia del dispositivo. Con las primeras bombillas energy-saving se consiguió ahorrar un 25% con respecto a las bombillas incandescentes tradicionales. Si las reemplazamos por las conocidos fluorescentes, el ahorro es de un 75%, el mismo porcentaje que si se utilizan bombillas LED.

La tecnología LED es la precursora del Smart Lighting por sus numerosas ventajas: menor consumo, una vida útil de 50.000 horas, hasta cinco veces más que un fluorescente y dos más que los halógenos-, el encendido rápido y el hecho de que encenderlas y apagarlas frecuentemente no afecta a su vida útil. Todos estos puntos repercuten en que a la larga el coste de mantenimiento y consumo de un sistema Smart Lighting es mucho más reducido que otras tecnologías. Además, a diferencia de los fluorescentes, los leds no contienen mercurio, un elemento altamente perjudicial para la salud de las personas y el medioambiente.

Iluminación inteligente